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Gran Senda de Málaga (GR 249). Etapa 14. Villanueva de Tapia - Villanueva de Algaidas

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Gran Senda de Málaga (GR 249). Etapa 14. Villanueva de Tapia - Villanueva de Algaidas
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Tipo etapa Lineal
Tipo localización Sierras Interiores
Tipo de firme Carril de tierra en su mayoría
Distancia 14800 m.
Tiempo estimado 4:15 h.
Punto de inicio Villanueva de Tapia (SE)
Altitud 670 m.
Punto de llegada Villanueva de Algaidas (SE)
Altitud 620 m.
Desnivel neto en metros 880 m.
Desnivel acumulado de ascenso en metros 410 m.
Desnivel acumulado de descenso en metros 470 m.
Dificultad

Azul - Fácil

Severidad del medio natural 1
Orientación en el itinerario 2
Dificultad en el desplazamiento 1
Cantidad de esfuerzo necesario 3
Valoración según método MIDE
Sistema SIDIF

Resumen

Resumen
Descripción
Cómo acceder
Características
Lugares de paso
Senderos que enlazan
Formas de recorrer
  • Características
    Tipo de Tramo Longitud % del total
    Longitud Total 14800
    Tramos de asfalto o cemento 3700 25 %
    Tramos de pista o camino forestal 11100 75 %
  • Puntos de interés

    Lugares de paso

    En orden del sentido de la marcha
    En orden del sentido de la marcha
    Punto de paso Ref. UTM / altura Distancias parciales
    1 Villanueva de Tapia, rotonda de la Adva. de la Constitución 30S

    x=37.1805886091719 y=-4.33630150684667

    0, 0 km
    2 Los Curros 30S

    x=37.1792003448355 y=-4.35220522957025 z=785

    1,4 km
    3 Cortijo de la Morena 30S

    x=37.1813864643036 y=-4.36357672729199

    2,7 km
    4 Casilla Blanca 30S

    x=37.1659652341603 y=-4.37520417762434

    5,2 km
    5 Carretera MA-5100, km 7 30S

    x=37.16161120502 y=-4.37524916460177

    6,0 km
    6 Arroyo del Bebedero_ 30S

    x=37.15337413929744 y=-4.39518910012498 z=720

    8,8 km
    7 Romeral Rondán 30S

    x=37.1574258465423 y=-4.41078165977061

    10,5 km
    8 Ventorro El Prieto 30S

    x=37.17076978385 y=-4.41874508903332

    12, 3 km
    9 Camino de Albarracín 30S

    x=37.177068748024176 y=-4.418862892736446 z=620

    13,2 km
    10 Villanueva de Algaida, Poligono Industrial 30S

    x=37.1913360109523 y=-4.44872646143244

    14,8 km
  • Formas de recorrer

    En referencia a la forma de tránsito en las diferentes etapas, recordamos que éstas están dividida en tres categorías (a pie, en bicicleta todo terreno o BTT y a caballo). No obstante, cuando indicamos que se puede realizar a pie, siempre nos referimos al 100 % de la etapa; mientras que, en el caso de la BTT y a caballo, dependerá de las restricciones temporales y las normativas municipales, por lo que tendremos que elegir trazados paralelos o alternativos que nos permitan el tránsito. También recordamos que el uso de la BTT, dependiendo de la etapa o sendero, puede tener lugar por recorridos sobre pavimentos irregulares y con altos desniveles, por lo que pueden entrañar alguna o mucha dificultad técnica.

    • A pie
    • En bicicleta

    Señalización

    Señalización

De interés

Cartografía
Municipios
Establecimientos Gran Senda
Puntos de interés
Accesibilidad

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Documentos

Información medioambiental

Entorno natural
Los ríos y el agua
Fauna
  • Entorno natural

    La Etapa entra definitivamente en la Málaga agrícola pero visita uno de esos enclaves de naturaleza aislada que marcan poderosamente un paisaje, la Sierra del Pedroso. De naturaleza caliza, sobrenada en las arcillas de colores muy claros de esta comarca nororiental. Y en ellas, la otra isla del recorrido, un a tramos bien conservado riachuelo (el del Bebedero) cuyo cauce se visita prácticamente desde sus inicios en el flanco oeste de la sierra del Pedroso mientras realiza una amplia curva hacia el noroeste hasta el final de Etapa.

    En cuanto a la secuencia del recorrido, la Sierra del Pedroso se deja siempre al sur, yendo el Sendero por una zona con cárcavas profundas generadas por la fuerte pendiente, los cultivos sin cubierta herbácea y la consiguiente erosión de los materiales más lábiles. En las imágenes de satélite aparece como una isla de límites muy definidos, un alto promontorio de 1.023 metros de cota máxima. En un mar de olivos, el macizo kárstico está ocupado por un denso matorral mediterráneo con encinas de escaso porte. Aparecen coscojas sobre todo, pero también otros arbustos mediterráneos adaptados a un medio muy hostil, abulagas, espinos negros, matagallos y jaras. Como base en la que enraizan, un afilado lapiaz o agrio que es poco visible incluso cerca de la cumbre merced a la densa cobertura vegetal y que dificulta enormemente la andadura de este verdadero emblema entredichero.

    Curiosamente, las encinas que llegan desde la sierra hasta la senda son ejemplares pequeños, pero las del lado derecho del camino, metidas entre los olivares, son de mucha mayor envergadura, lo que las referencia como testigos de pasados esplendores. No obstante lo antropizado del entorno, se observa un cierto equilibrio cuando se deja que la arboleda natural ocupe fondos de barranco, linderos, taludes, roquedos y pendientes para afianzar la tierra. Incluso aparecen manchas adehesadas y algún quejigo, realmente en buenas condiciones de desarrollo. Estas islas forestales y árboles señeros son fundamentales para las especies de fauna y flora, apareciendo algunas enredaderas y constituyendo enclaves para el descanso y la reproducción de conejos, liebres, perdices, palomas torcaces o tórtolas europeas.

    A pesar de ser una de las etapas de la Gran Senda de Málaga con una mayor degradación de la vegetación natural en favor del cultivo del olivar, no está exenta de atractivo entomológico. El piedemonte de la sierra del Pedroso y el arroyo del Bebedero, aún conservan retazos de los encinares y bosques de ribera, respectivamente, que hasta hace unas décadas medraban aquí, y en ellos, una representación de la fauna invertebrada de estos entornos. Dos de los muchos artrópodos son la mariposa Papilio machaon, con su gran tamaño y colores negro y amarillo, y cuyas orugas podemos encontrar en los hinojos. Y la araña cangrejo (Thomisus onustus), que con su capacidad de cambiar de color dependiendo de la flor donde se encuentre, puede aguardar pacientemente durante horas la llegada de sus presas.

    La Sierra del Pedroso es el colector y dosificador de agua de los arroyos que tienen aquí su cabecera. Uno de ellos se ve nada más pasar el Cortijo de la Morena. Es un cauce muy encajado entre lomas de arcilla que recibe el nombre de barranco del Infierno. Desde el camino ofrece un aspecto agreste, con densa vegetación ripícola cuando va hacia el norte. Luego recibe un aporte y se dirige hacia Villanueva de Algaidas, donde se une al del Bebedero antes de entrar juntos al pueblo de destino.

    Desde la máxima cota del Sendero, entre casas de labor tradicionales a la sombra de algunas grandes encinas, toca bajar al fondo del valle para seguir el curso descendente del arroyo del Bebedero durante bastantes kilómetros. Ya desde el principio el arroyo mantiene una rica vegetación con sus limpias aguas. Hay bastantes fresnos, saos, olmos y chopos en los márgenes. El cauce ha excavado las arcillas hasta llegar a unos finos estratos de caliza que suponen el vaso del curso fluvial y propician la comentada claridad de las aguas. Las numerosas zarzas, cuando no los cañaverales, son las encargadas de consolidar estos altos taludes de tierra.

    El listado de especies vegetales que aprovechan este oasis de frescor es largo y muy interesante. Una de ellas es la Gayomba o Gayumba (Spartium junceum), también llamada retama de olor por su grandes flores amarillas y olorosas que aparecen a finales de la primavera y durante el verano. Se trata de un arbusto parecido a una retama, pero más robusto, que aparece ligado en toda la provincia sobre todo a adelfares y suelos arcillosos con cierta humedad. El arbolillo, de 2 a 5 m de altura tiene una apariencia enrevesada merced a sus numerosas ramas centrales de más de 5 cm de espesor y aspecto de junco. Los tallos son fotosintéticos, por lo que tienen un color verde intenso, y tienen pequeñas hojas caducifolias y poco importantes para la planta, inapreciables a veces. A fines de verano el fruto (una legumbre de 4 a 8 cm) madura y se pone de color negro. Tolera muy bien la sequía y la insolación, por lo que suele emplearse para cubrir medianas de autovías y autopistas y prospera de forma natural en márgenes de carreteras y cerca de lugares habitados. Tradicionalmente se ha empleado como productora de fibra, especialmente para atar las vides.

    El lecho del río está compactado debido a la alta carga de minerales carbonatados, que propició que en tiempos hubiera una población de cangrejo de río. Prácticamente desaparecido en esta comarca, nuestro cangrejo de río se ha adscrito a la especie Austropotamobius italicus y puede ocupar ambientes muy diversos, desde aguas relativamente rápidas en cursos de montaña a aguas lentas en tramos medios, lagos, embalses y charcas naturales o artificiales, desde el nivel del mar hasta la cabecera de los ríos. Suele encontrarse en aguas limpias, pero no es un buen bioindicador de su calidad pues tolera bien amplios rangos de temperatura y oxigenación. En Málaga sus poblaciones ahora están muy fragmentadas (principalmente por la afanomicosis, una enfermedad letal para ellos) con extensiones muy reducidas, siendo importante para su supervivencia los ejemplares de charcas y balsas artificiales. En comparación con su hábitat anterior, ocupan zonas marginales, menos productivas y de régimen de caudal más irregular. El mayor invertebrado de nuestras aguas continentales puede llegar a alcanzar los 120 mm de longitud total, y en cautividad llega a los 15 años de edad, de 6 a 8 en la naturaleza. Desde el año 2003 está declarado en Andalucía En Peligro de Extinción.

    Teniendo en cuenta el entorno agrícola intensivo, hay que destacar no obstante la diversidad de paisajes como una de las tónicas de la etapa. Al final  acompaña al sendero una densa vegetación natural de encinar con quejigos que a los lados del cauce deviene en un bosque en galería multiespecífico, como ya se ha descrito, en la zona conocida como Rondán y Malabrigo, salvada por crecer en pendientes extremas, en las laderas de levante y poniente y en un talud terroso arriba y enfrente del Sendero.

    El erizo común o europeo (Erinaceus europaeus) campea por estos territorios, siendo el único de nuestros mamíferos con la formidable defensa de las púas que cubren su dorso. El cuerpo es rechoncho, sin apenas cuello definido, con patas y orejas cortas y un llamativo hocico puntiagudo. Tiene hábitos muy nocturnos, cazando artrópodos, lombrices, babosas, frutas, huevos de aves e incluso serpientes, y pasando el día en el interior de su madriguera. Es un activo andarían que se puede mover my rápido y adopta la famosa posición defensiva de enroscarse sobre sí mismo para no mostrar las partes desprotegidas de su cuerpo. Es esta también la postura para la hibernación durante el invierno. Tiene dos periodos reproductores, en primavera y en verano, naciendo las crías ciegas y sin púas. Las principales amenazas para este merodeador nocturno son los atropellos en carreteras y pistas agrícolas.

    En cuanto a los valores ornitológicos, las zonas de olivar ofrecen la oportunidad de ver perdiz roja, ratonero común, cogujada común, agateador común, alcaraván, tórtola común, chotacabras, alcaudón común o triguero. La presencia de liebre, conejo y perdiz roja y la cercanía de escarpes rocosos hace posible que aparezcan las águilas real y perdicera y el búho real. En los bosques islas se pueden observar especies típicamente forestales como el escribano soteño, el picogordo o el cuco, mientras que en los cortijos abandonados y en los pueblos, la golondrina común, los vencejos común y pálido y el roquero solitario son más comunes.

    Los campos de cultivo, sobre todo en zonas muy concretas, hacen las veces de estepas herbosas, y es ahí donde se localiza un ave planeadora, el aguilucho cenizo (Circus pygargus). De tamaño mediano y figura muy esbelta tanto en vuelo como posada, presenta dimorfismo sexual, con machos de colores grises, blancos o plateados y hembras pardas. Estos aguiluchos muestran en sus vuelos a baja altura sobre los campos cuatro dedos visibles en la punta de las alas, que en el macho son de color más oscuro. En Málaga es una especie estival (cuyas zonas de invernada son transaharianas) y reproductora que anida en el suelo, por lo que les pueden afectar las labores agrícolas de recogida de grano. Su alimentación se basa en insectos y roedores, por lo que necesita entornos bien conservados, y también puede alimentarse de otros pequeños animales.

  • Los ríos y el agua

    La Sierra del Pedroso es el colector y dosificador de agua de los arroyos que tienen aquí su cabecera.

    Uno de ellos se ve nada más pasar el Cortijo de la Morena. Es un cauce muy encajado entre lomas de arcilla que recibe el nombre de Barranco del Infierno. Desde el camino ofrece un aspecto agreste, con densa vegetación ripícola cuando va hacia el norte. Luego recibe un aporte y se dirige hacia Villanueva de Algaidas junto a la carretera más corta que la une con Villanueva de Tapias.

    El otro curso fluvial es el del Arroyo del Bebedero. Éste surge del flanco oeste del Pedroso y realiza una amplia curva para encontrarse con el GR. Es un buen tramo en el que se marcha al lado del cauce. En este bonito tramo hay una alberca aprovechando un pequeño nacimiento y después un ingenio hidráulico, el Molino Pozo, frente a otras construcciones también en ruinas. Al otro lado, se ve una gruesa cinta de quejigos y encinas que aguantando un fuerte escarpe arcilloso baja oblicua entre los olivos en busca del arroyo.

    Hay bastantes fresnos, saos, olmos y chopos en los márgenes, habiendo un buen encinar en las laderas de Rondán. El cauce ha llegado excavando hasta unos finos estratos de caliza a los que se llega en un corto desvío a la izquierda. Las numerosas zarzas, cuando no los cañaverales se encargan de consolidar los altos taludes de tierra del río. El lecho del río está compactado debido a la alta carga de minerales carbonatados, que propició que en tiempos hubiera una población de cangrejo de río.

    Un poco después de pasar el sendero por el puente sobre el Arroyo del Bebedero, este se une al mencionado Barranco o Garganta del Infierno y entran juntos en el pueblo, separando el núcleo de población de la Atalaya, al norte, del pueblo matriz.

    Un poco después de pasar el sendero por el puente sobre el Arroyo del Bebedero, este se une al mencionado Barranco o Garganta del Infierno y entran juntos en el pueblo, separando el núcleo de población de la Atalaya, al norte, del pueblo matriz.

  • Fauna

    Aves

    La llegada a Villanueva de Tapia se hizo entre olivos, y este será el ambiente predominante de esta etapa. Aun así, resulta fácil imaginar el bosque que debió cubrir esta zona hace siglos, antes de roturar el terreno y dedicarlo a la agricultura, ya que se cruzan manchas de encinar joven y se divisan numerosas encinas de gran porte que, a pesar de que son testimoniales, aportan un gran valor parea las aves y la fauna en general. El tramo que se recorre junto al arroyo del Bebedero presenta una rica vegetación de ribera, con una formación que aúna encinas y quejigos.

    Especies Singulares

    A pesar de tratarse de grandes extensiones dedicadas al monocultivo, el olivar acoge a una elevada diversidad de especies a lo largo del año. Además, en esta etapa se pasa por zonas de vegetación natural que aportan especies que resultan de interés. En las zonas de olivar podremos observar como especies más frecuentes al ratonero común, perdiz roja, alcaraván, tórtola común, chotacabras pardo, abejaruco, abubilla, cogujada común, zorzal común, zorzal alirrojo, mirlo común, petirrojo, curruca cabecinegra, curruca capirotada, mosquitero común, carbonero común, agateador común, alcaudón común, rabilargo, estorninos negro y pinto, jilguero, verderón, pardillo, verdecillo y triguero.

    La presencia de especies como el conejo, la liebre y la perdiz roja, y la cercanía a las sierras colindantes, favorece que grandes predadores como el águila real, el águila perdicera y el búho real puedan observarse también a lo largo del camino. En las cercanías de las manchas de vegetación natural aparecerán especies forestales como la paloma torcaz, cuco, herrerillo común, picogordo y escribano soteño, y las casas en ruinas también aportan elementos como el cernícalo vulgar, mochuelo, golondrina dáurica y roquero solitario. En zonas más abiertas podremos ver tarabilla común y cuervo y en los pueblos que hacen de salida y llegada de la etapa serán las especies urbanas las predominantes (principalmente tórtola turca, vencejos común y pálido, golondrina común, avión común, estornino negro y gorrión común).

    Si desea más información sobre esta etapa (localización, fenología o valores naturales), pinche aquí.