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Gran Senda de Málaga (GR 249). Etapa 22. Ardales - El Burgo

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Gran Senda de Málaga (GR 249). Etapa 22. Ardales - El Burgo
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Tipo etapa Lineal
Tipo localización Sierras Interiores
Tipo de firme Precaución carretera. Carril compactado.
Distancia 22600 m.
Tiempo estimado 5:35 h.
Punto de inicio Ardales (O)
Altitud 375 m.
Punto de llegada El Burgo (N)
Altitud 560 m.
Desnivel neto en metros 1170 m.
Desnivel acumulado de ascenso en metros 690 m.
Desnivel acumulado de descenso en metros 480 m.
Dificultad

Azul - Fácil

Severidad del medio natural 1
Orientación en el itinerario 1
Dificultad en el desplazamiento 1
Cantidad de esfuerzo necesario 3
Valoración según método MIDE
Sistema SIDIF

Resumen

Resumen
Descripción
Cómo acceder
Características
Lugares de paso
Senderos que enlazan
Formas de recorrer
  • Características
    Tipo de Tramo Longitud % del total
    Longitud Total 22600
    Tramos de asfalto o cemento 2800 12 %
    Tramos de pista o camino forestal 19800 88 %
  • Puntos de interés

    Lugares de paso

    En orden del sentido de la marcha
    En orden del sentido de la marcha
    Punto de paso Ref. UTM / altura Distancias parciales
    1 Ardales C/ Mancerilla con C/ Huelva 30S

    x=36.8810534084859 y=-4.84876739594711

    0,0 km
    2 Puente romano de la Molina 30S

    x=36.8826151525778 y=-4.85092565724744

    0,6 km
    3 Castillo del Turón 30S

    x=36.8720451352435 y=-4.88174582830993

    3,9 km
    4 Cortijo de los Jiménez 30S

    x=36.8723309697466 y=-4.88532033553724

    4,3 km
    5 Cortafuegos del Puerto del Mirador 30S

    x=36.8684486971565 y=-4.90550694497756

    7,7 km
    6 Cerro de la Ermitica 30S

    x=36.8719338765886 y=-4.92191633872383

    10,1 km
    7 Acceso a la MA-478 30S

    x=36.8500502507118 y=-4.94570514886989

    15,1 km
    8 Cruce al Cortijo de la Herradura y Espinazo del Perro 30S

    x=36.8328519990561 y=-4.94025728250904

    17,6 km
    9 Prado del Águila 30S

    x=36.8236814164073 y=-4.93995837781176

    18,6 km
    10 Eucaliptal de la Fuente Cepero 30S

    x=36.819706631559 y=-4.94326607798575

    19,5 km
    11 El Tejar 30S

    x=36.7965848661774 y=-4.93846766278803

    21,9 km
    12 Fin de etapa en la C/ Fuente Nueva de El Burgo 30S

    x=36.7909702297119 y=-4.94450095142361

    22,6 km
  • Formas de recorrer

    En referencia a la forma de tránsito en las diferentes etapas, recordamos que éstas están dividida en tres categorías (a pie, en bicicleta todo terreno o BTT y a caballo). No obstante, cuando indicamos que se puede realizar a pie, siempre nos referimos al 100 % de la etapa; mientras que, en el caso de la BTT y a caballo, dependerá de las restricciones temporales y las normativas municipales, por lo que tendremos que elegir trazados paralelos o alternativos que nos permitan el tránsito. También recordamos que el uso de la BTT, dependiendo de la etapa o sendero, puede tener lugar por recorridos sobre pavimentos irregulares y con altos desniveles, por lo que pueden entrañar alguna o mucha dificultad técnica.

    • A pie
    • En bicicleta

    Señalización

    Señalización

De interés

Cartografía
Municipios
Establecimientos Gran Senda
Puntos de interés
Accesibilidad

Multimedia

Imágenes
Vídeos
Documentos

Información medioambiental

Entorno natural
Los ríos y el agua
Fauna
  • Entorno natural

    La Etapa 22 se inicia y termina en el río Turón a su paso por las localidades de Ardales y El Burgo respectivamente, por los tres montes públicos que gestionan la masa forestal de los cerros de margocaliza de la margen izquierda (sentido orográfico) del cauce fluvial, en las laderas orientales de la sierra de Ortegícar. Aproximadamente hasta la mitad se lleva dirección oeste, y luego se gira hacia el sur a partir de Los Márquez.

    Es la primera vez que el GR-249 se encuentra con una extensión tal de margocalizas, sobre las que se asienta un pinar de repoblación de pinos carrasco y resinero bastante denso en algunos puntos, entre los que empiezan a despuntar encinas, enebros y sabinas. La salida y la llegada, por su parte, facilitan el encuentro con el río Turón antes del embalse del Conde del Guadalhorce y después del pueblo de destino, respectivamente.

    El Turón a su paso por el puente de la Molina tiene poca cobertura vegetal en sus orillas, un cordón denso de adelfas y algunas aneas, con una interesante población de una planta acuática del género Potamogeton que tapiza la superficie del agua con sus hojas lanceoladas desde la que salen unas espiguitas erectas portando las flores. Proporcionan sombra y refugio a alevines de peces y otras especies acuáticas mientras que suponen apostaderos y zonas de soleado para ranas, libélulas y caballitos del diablo. La rana común (Pelophylax perezi) es realmente muy frecuente en las turbias aguas del río, y especialmente en el tapiz de hojas aludido.

    Toda la zona de pinar que se recorre en la subida hacia los Márquez y el posterior descenso está gestionada como terreno forestal. Los pinos que coronan las lomas de margocaliza rosada tienen como misión asentar unos terrenos con tendencia a la erosión, con el consiguiente peligro de colmatación de los pantanos. El nombre de los montes públicos deriva de tres enclaves que el sendero deja a la izquierda: La Laja, el Cerro del Rey y los Romerales. Las 400 ha son de titularidad privada pero su uso forestal está consorciado, y si al principio el sotobosque es testimonial, principalmente herbáceas, más adelante en las zonas de umbría hay enebros, sabinas y cornicabras. También hay bosquetes de encinas en algunas partes con coscojas, lentiscos e incluso palmitos.

    En las zonas más soleadas destaca el esparto (Stipa tenacissima), sobre todo al comienzo de la Etapa. Esta resistente hierba puede alcanzar el metro de altura, y crece en forma de macolla muy apretada de hojas y espigas floreales, tanto del año como ya marchitas. El esparto ha estado muy ligado a la cultura popular debido a que sus largas y fibrosas hojas sirven para hacer cuerdas o tejer utensilios de uso común, como las pleitas de los cinchos para los quesos. Es interesante el papel de los atochares como refugio para la fauna, desde los invertebrados hasta los reptiles o los conejos y liebres. Las aves como las perdices o las cogujadas ponen sus nidos en medio de estas macollas. 

    Es esta una zona famosa por la presencia de alcaparras (Capparis spinosa), un arbusto prostrado que a veces cubre varios metros cuadrados, con lo que es útil para frenar la erosión del suelo. Tiene hojas duras y redondeadas dispuestas en largos tallos dotados de estípulas axilares, convertidas en espinas. Es una especialista en suelos calizos y, sobre todo, margosos y yesosos, a veces en ambientes rupícolas. Está muy ligada a la gastronomía mediterránea pues sus brotes florales y sus frutos inmaduros se consumen encurtidos, las famosas alcaparras y alcaparrones respectivamente. Tiene bonitas y grandes flores blanco rosadas en las que destacan los largos y numerosos estambres.

    A partir de la mayor cota del día, a una altitud de 800 metros, la cartelería indica que este terreno es también Reserva Andaluza de Caza por la cabra montés (aunque también hay ciervos o muflones), ocupando las laderas del cerro Almorchón, que destaca en medio del bosque como una torre rocosa hacia el oeste y es lugar interesante para la avifauna como el roquero solitario, la collalba negra o el águila perdicera.  

    La collalba negra (Oenanthe leucura) es una de las aves habituales de estos roquedos a veces de escasa entidad. De tamaño mediano y con un discreto dimorfismo sexual, su plumaje es completamente negro (marrón oscuro en las hembras) con la característica T invertida negra de las collalbas en su cola y obispillos blancos, visible solo cuando la despliega en abanico. Residente en la provincia, su presencia está limitada a al norte de África y al sur de la península ibérica, por lo que es uno de esos pájaros de colección para los observadores de aves locales y visitantes. A ello ayuda su propensión a posarse en lugares prominentes, posaderos rocosos que suelen cubrirse de líquenes naranjas. Es la única ave ibérica cuyo macho aporta piedrecitas a la entrada del nido (a veces en gran número) para mostrar su idoneidad como reproductor.

    Hacia el norte, diversos arroyos temporales nacen de estas cumbres para desembocar en el río Guadalteba, que como tal empieza a denominarse en el pueblo de Serrato al confluir en el casco urbano el arroyo de las Cuevas con el Riachuelo de Serrato. Se trata, pues, de una divisoria de cuencas (especialmente remarcable en el cerro de Márquez) que lleva aguas al pantano señalado y al del Guadalteba, que se unen como se sabe en la entrada del Desfiladero de los Gaitanes.

    En cuanto a los numerosos manantiales, muy importantes para la reproducción de los odonatos y los anfibios, al final se pasa por uno de importancia local, la fuente Nueva, recientemente habilitada. Antes de llegar a ella se pasa por un lugar rico en nacimientos. Hay una zona encharcable bastante amplia llena de zarzas, rosales silvestres y junqueras que se llama Prado de Águila, donde hay un pozo apenas reconocible entre la vegetación. Desde aquí comienza un regato que se hace más grande cuando pasa por la fuente Cepero, en un lugar con grandes eucaliptos, y ya se llama arroyo de los Niños. El arroyo se cruza varias veces y cobija un bonito bosque de ribera con chopos, saos y álamos blancos.

    Esta etapa recorre uno de los entornos más desconocidos por el público en general pero de los más ricos en diversidad entomológica: los pinares situados entre el castillo de Turón y la población de El Burgo. Recorrer este entorno a mediados de primavera, en años con abundancia de lluvias, es un deleite para los sentidos, gracias a la excelsa floración de los cortafuegos, cunetas y taludes, y a la fauna invertebrada que atrae: mariposas, polillas, escarabajos, chinches, neurópteros, abejas, avispas, etc. Uno de los insectos más destacados es Berberomeloe payoyo, comúnmente conocido como aceitera o curita payoyo. Este escarabajo llega a medir 7 cm de longitud y destaca por su color negro y bandas anaranjadas o rojizas en el abdomen, a modo de anillos. En realidad, estas bandas son zonas translúcidas que dejan ver la hemolinfa del interior, y que usa de modo disuasorio ante posibles depredadores, advirtiendo de su mal sabor y toxicidad (aposematismo).

  • Los ríos y el agua

    En realidad  el recorrido permite poco el contacto con cauces y manantiales. No obstante, las lomas de margocaliza que se visitan son la divisoria de cuenca entre dos ríos de primera magnitud en la provincia de Málaga. Hacia el sur, y con una visita fugaz al principio, el río Turón, escasos kilómetros antes de su embalse en el Conde de Guadalhorce. El Turón a su paso por el Puente de la Molina tiene poca cobertura vegetal en sus orillas, un cordón den de adelfas y algunas aneas, con una interesante población de una planta acuática del género Potamogeton que tapiza la superficie del agua con sus hojas lanceoladas desde la que salen unas espiguitas erectas portando las flores.

    Hacia el norte, diversos arroyos temporales nacen de estas cumbres para desembocar en el río Guadalteba, que como tal empieza a denominarse en el pueblo de Serrato al confluir en el casco urbano el Arroyo de las Cuevas con el Riachuelo de Serrato. Se trata, pues, de una divisoria de cuencas (especialmente remarcable en el Cerro de Márquez) que lleva aguas a dos pantanos diferentes, el citado del Conde del Guadalhorce y el del Guadalteba, que se unen como se sabe en la entrada del Desfiladero de los Gaitanes.

    En el extremo nororiental de la Loma del Castillo se localiza la Fuente Techada, fuera del recorrido, pero al final sí que se pasa por un manantial de importancia local, la Fuente Nueva, recientemente habilitada. Antes de llegar a ella se pasa por un lugar rico en nacimientos. Cuando se ha bajado la cuesta empinada desde el Puerto de la Herradura se alcanza una zona encharcable bastante amplia llena de zarzas, rosales silvestres y junqueras que se llama Prado de Águila, donde hay un pozo apenas reconocible entre la vegetación. Desde aquí comienza un regato que se hace más grande cuando pasa por la no habilitada Fuente Cepero, en el lugar con grandes eucaliptos, y ya se llama Arroyo de los Niños. El arroyo se cruza varias veces y cobija un bonito bosque de ribera con chopos, saos y álamos blancos.

    Por fin, muy cerca ya de El Burgo está el Molino Polo, al que alimentaba una acequia que ahora surte a las huertas aledañas.

  • Fauna

    Aves

    El comienzo de la etapa está marcado por el río Turón, que conforma una zona de inundación que puede acoger a una gran cantidad de especies acuáticas. Al poco de iniciar la senda nos separamos del cauce y cruzamos zonas de cultivo de cereal que pasan a convertirse en pinar maduro a los pocos kilómetros; este pinar acoge enebros en su parte más alta, donde aparece un matorral noble de interés. Divisando altas cumbres durante toda la etapa, desde los altos de la sierra Huma al principio, hasta las sierras de Alcaparaín, Ortegícar y Prieta a lo largo del sendero, este tramo de la Gran Senda de Málaga marca el inicio de las etapas serranas, donde las especies más propias de la montaña de nuevo hacen acto de presencia. Una vez alcanzada la altitud máxima de la etapa, donde al pinar se le suman encinas, de nuevo son las zonas de cereal las que predominan, con especies propias de ambientes abiertos. Conforme nos acercamos a El Burgo son las huertas y cultivos arbolados los ambientes predominantes, que junto a la presencia de arroyos hacen muy entretenida la labor de observación de aves.

    Especies Singulares

    En Ardales, y más concretamente en el entorno del río, podremos observar aves típicamente urbanas como vencejos pálidos, estorninos negro y pinto, golondrinas común y dáurica, avión común y avión roquero. Estas especies se concentran en el río tanto para alimentarse de insectos como para beber agua en vuelos rasos en los que, con precisión milimétrica, introducen únicamente la mandíbula inferior en el río. De encontrar un grupo de estas aves concentrado en la zona merece la pena dedicar un rato si aún no sabemos cómo distinguirlas.

    Desde el mismo puente, y aguas abajo del mismo, tendremos ocasión de ver ánades reales, algún cormorán grande y limícolas como el chorlitejo chico o la estilizada cigüeñuela. La cercanía de cultivos de olivar, con mosaicos de cereal, junto al bosquete de ribera en el mismo inicio de la etapa, favorece que la diversidad de especies que podamos observar sea muy elevada. Chotacabras pardo, abundante en la zona, abubilla, cogujada común, ruiseñor común, colirrojo tizón, tarabilla común, mirlo común, buitrón, ruiseñor bastardo, currucas cabecinegra y capirotada, mosquitero común, reyezuelo listado, papamoscas gris, carbonero común, alcaudón común, oropéndola, jilguero, verderón, verdecillo y triguero, son las especies más frecuentes.

    En las cercanías del castillo del Turón podremos sorprender a algún mochuelo sobre los majanos existentes, así como al roquero solitario o el búho real en el mismo castillo. En la transición al pinar son frecuentes las perdices, y una vez adentro de la masa arbórea el carbonero garrapinos nos hace saber la tipología de bosque a la que nos enfrentamos. Este pinar acoge también al águila calzada, gavilán, pico picapinos, mirlo común, zorzal común, curruca cabecinegra, curruca capirotada, alcaudón meridional en las zonas más abiertas, arrendajo, pinzón, piquituerto y pardillo, entre otras especies. Al llegar a la cota aproximada de 800 metros, la presencia de encinas y matorral es señalada por la aparición de herrerillo común y también de curruca tomillera.

    Si pretendemos observar grandes rapaces esta etapa es un buen lugar, ya que recorre el límite de varios territorios. Una mirada de cuando en cuando al cielo, recorriendo con el prismático el borde de las altas cumbres, nos facilitará la observación de águila real y águila perdicera, así como ejemplares de buitre leonado.

    Al dejar atrás la zona arbolada la senda transcurre por zonas de cultivo de cereal, envuelta por retamas de gran porte. Justo en esta zona encontramos una junquera a la izquierda de nuestro transcurrir donde no pasarán inadvertidos los abundantes trigueros, junto a tórtolas comunes, tarabillas comunes, buitrones y otras muchas de las especies mencionadas hasta el momento. Los farallones que dejamos a la derecha son morada del búho real, que junto al cernícalo vulgar, grajilla y chova piquirroja deja clara la presencia de cortados. Una vez nos acercamos al arroyo de los Niños serán abejarucos, zarceros comunes, alcaudones, estorninos y escribanos soteños las especies que marquen nuestros pasos, hasta llegar a la zona más domesticada por los cultivos y las casas de campo, donde la comunidad de paseriformes se enriquece de manera notable.

    Si es primavera-verano el momento de hacer la ruta, serán los aviones comunes los primeros en darnos la bienvenida a El Burgo, de nuevo a orillas del mismo río que dejamos atrás en Ardales.

    Si desea más información sobre esta etapa (localización, fenología o valores naturales), pinche aquí.