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Gran Senda de Málaga (GR 249). Etapa 27. Benalauría - Genalguacil

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Gran Senda de Málaga (GR 249). Etapa 27. Benalauría - Genalguacil
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Tipo etapa Lineal
Tipo localización Sierras Interiores
Tipo de firme Asfalto, pista de tierra y veredas terrosas
Distancia 11600 m.
Tiempo estimado 3:50 h.
Punto de inicio Benalauría (C)
Altitud 690 m.
Punto de llegada Las Cruces – Genalguacil
Altitud 495 m.
Desnivel neto en metros 910 m.
Desnivel acumulado de ascenso en metros 370 m.
Desnivel acumulado de descenso en metros 540 m.
Dificultad

Azul - Fácil

Severidad del medio natural 1
Orientación en el itinerario 2
Dificultad en el desplazamiento 2
Cantidad de esfuerzo necesario 3
Valoración según método MIDE
Sistema SIDIF

Resumen

Resumen
Descripción
Cómo acceder
Características
Lugares de paso
Senderos que enlazan
Formas de recorrer
  • Características
    Tipo de Tramo Longitud % del total
    Longitud Total 11600
    Tramos de asfalto o cemento 300 3 %
    Tramos de pista o camino forestal 3900 34 %
    Tramos de senda 7400 64 %
  • Puntos de interés

    Lugares de paso

    En orden del sentido de la marcha
    En orden del sentido de la marcha
    Punto de paso Ref. UTM / altura Distancias parciales
    1 Benalauría, Plaza del Teniente Viñas 30S

    x=36.5944114378492 y=-5.26129421617554

    0,0 km
    2 El Bailadero 30S

    x=36.5889402021853 y=-5.25370210469953

    1,2 km
    3 El Arabí (Cortijo de Media Oreja) 30S

    x=36.5757421632561 y=-5.24622239363885

    3,1 km
    4 Puente sobre e Río Genal cerca de la Venta San Juan 30S

    x=36.5671607352284 y=-5.24627544988903

    5,7 km
    5 Vado del Río Monardilla 30S

    x=36.5643160005748 y=-5.24418189774656

    6,1 km
    6 Pasarelas de la Vega de la Estacá 30S

    x=36.55893719380489 y=-5.242160487275345

    7,2 km
    7 Acequia de Juan Ruiz 30S

    x=36.5563434204666 y=-5.24588394903718

    7,7 km
    8 Pasarelas de los Tejareros 30S

    x=36.5546366503483 y=-5.25035904147779

    8,3 km
    9 Pasarelas de Los Limones 30S

    x=36.5499398035751 y=-5.25375281930405

    9,2 km
    10 Área Recreativa de La Escribana 30S

    x=36.5486260256682 y=-5.25792602626609

    9,5 km
    11 Cuesta de las Viñas 30S

    x=36.5472763139521 y=-5.24874923851655

    10,5 km
    12 Pistas polideportivas / El Cruce 30S

    x=36.5463668669627 y=-5.23960780253594

    11,6 km
  • Formas de recorrer

    En referencia a la forma de tránsito en las diferentes etapas, recordamos que éstas están dividida en tres categorías (a pie, en bicicleta todo terreno o BTT y a caballo). No obstante, cuando indicamos que se puede realizar a pie, siempre nos referimos al 100 % de la etapa; mientras que, en el caso de la BTT y a caballo, dependerá de las restricciones temporales y las normativas municipales, por lo que tendremos que elegir trazados paralelos o alternativos que nos permitan el tránsito. También recordamos que el uso de la BTT, dependiendo de la etapa o sendero, puede tener lugar por recorridos sobre pavimentos irregulares y con altos desniveles, por lo que pueden entrañar alguna o mucha dificultad técnica.

    • A pie

    Señalización

    Señalización

De interés

Cartografía
Municipios
Establecimientos Gran Senda
Puntos de interés
Accesibilidad

Multimedia

Imágenes
Vídeos
Documentos

Información medioambiental

Entorno natural
Los ríos y el agua
Fauna
  • Entorno natural

    El paisaje de la Etapa es totalmente forestal, con diversas especies arbóreas dominantes, en especial alcornoques y quejigos, pero también castaños y pinos resineros. El bosque en galería multiespecífico tiene un papel preponderante en el fondo de un valle en v muy cerrado, con fuertes pendientes, donde reinan los esquistos y las pizarras. Hasta el Prado de la Escribana el sentido de la marcha es hacia el sur con diferentes orientaciones, pero el último tramo debe ascender hacia el levante en busca del final de etapa, en una zona eminentemente de solana.

    Los extensos bosques de quercíneas que ocupan estas laderas empinadas, entre las que se mezclan con frecuencia los pinos resineros, son sustituidos en los lugares propicios por castañares que difícilmente el profano asimila con cultivos. El listado de especies de matorral mediterráneo, en las caras de solana y umbría, es extensísimo por otra parte, destacando los brezos y las jaras debido al suelo ácido de los esquistos y pizarras.

    El Genal tiene unas características propias que le diferencian de su hermano mayor, el Guadiaro, al que tributa sus aguas cerca de la desembocadura. El protagonista de la Etapa, el Genal, baja trazando numerosísimos meandros primero en dirección este para torcer hacia el sur a la altura de Alpandeire, y es ésta la dirección que lleva cuando se le une la Gran Senda de Málaga a la altura de Benalauría. Durante el recorrido inmediatamente anterior recibe dos contribuciones desde el norte que rivalizan con la del río principal en cuanto al caudal que aportan al proyecto común: el río de las Zúas y el río Gorgote.

    Los pueblos del valle se encuentran repartidos a ambos lados del río pero principalmente en la margen derecha y a bastante altura sobre el cauce. El fondo del valle nunca ha sido el lugar escogido para asentar las poblaciones. Desde el punto de vista de las actividades humanas, el río ha actuado siempre como un alargado polígono industrial dedicado a las iniciativas fabriles hidráulicas (producción de seda, tenerías, molinos de harina y aceite, la fábrica de hoja de lata) y las pequeñas y numerosas explotaciones agrarias de regadío en las vegas situadas en los meandros del río. Pese a lo que podría parecer, en muchos casos el aporte de agua de riego viene de los numerosos afluentes laterales del Genal y no del propio río, menos doblegable.

    Hoy día el paisaje difiere enormemente del que vieron los moriscos o el de hace unas cuantas generaciones. El bosque ha alcanzado grandes proporciones, tapizando las laderas de solana y umbría de los cerros de esquistos y pizarras que componen el grueso del valle. Una de las características definitorias de la arboleda es su composición pluriespecífica. La Gran Senda de Málaga recorre un amplio sector donde medran unos al lado de otros encinas, alcornoques, pinos resineros, acebuches y quejigos junto a una gran variedad de arbustos del monte mediterráneo adaptados a la diversidad de ambientes que la orientación del terreno, el tipo de sustrato y su cercanía al curso fluvial brindan. Este aspecto selvático no debe llevar a engaño, puesto que el monte sigue siendo aquí básicamente productivo, variando el aspecto desde el derivado de la producción gestionada de corcho o madera de los alcornocales y pinares hasta el visualmente más antropizado de los cultivos arbóreos de los castañares.

    La ganadería en extensivo, con algunas dehesas muy productivas generalmente coronando las lomas, y la caza mayor (corzo, ciervo y jabalí) son otras de las actividades que vertebran el territorio forestal, junto con el turismo de naturaleza que ahora gana activos mediante las infraestructuras de la Gran Senda de Málaga.

    Los bosques de ribera merecen un análisis aparte. El abandono secular de la intensa actividad humana en el fondo del valle ha dejado plena libertad a la vegetación de los márgenes del Genal, que se ha desarrollado a sus anchas sobre todo en el último cuarto del siglo XX cuando se concretó el abandono general de la agricultura y ganadería de subsistencia, la emigración y la concentración poblacional en los pueblos. A este fenómeno de despoblamiento del valle ya había contribuido la desaparición de los denominados despoblados moriscos, grandes alquerías independientes que llegaron a doblar el número de núcleos poblacionales del valle.

    Así las cosas, la doble cinta de arboleda de la orillas fue retomando su lugar con una diversidad apabullante, donde se mezclan en abigarrado contraste chopos, saos, mimbres, álamos y tarajes y según sus preferencias territoriales mientras que zarzas, uncianas, juncos o adelfas luchan por encontrar un lugar bajo el sol en estos umbríos fondos de valle. El aliso (Alnus glutinosa) tiene en el Genal muy buenas poblaciones, destacando por su altura de hasta 15 metros y por las lustrosas hojas redondeadas que se caen en invierno. En el árbol quedan a veces las numerosas inflorescencias en racimo, cilíndricas las masculinas y redondeadas las femeninas. Las semillas son muy apreciadas por algunos pájaros, como los lúganos.

    El arbusto conocido como emborrachacabras o garapalo (Coriaria myrtifolia) ocupa preferentemente los fondos de valle y se asocia a corrientes de agua o nacimientos. Las hojas, muy lustrosas y de un verde intenso, tienen tres nervios muy marcados y salen de unos largos tallos, muy numerosos y con sección casi cuadrangular. El fruto es muy llamativo, de color rojo y finalmente negro. Con cierta similitud con las zarzamoras, es no obstante muy venenoso para las personas pero no así para el ganado, como sugiere su nombre. También destaca una población de acanto (Acanthus mollis) en el tramo de las acequias del río, con sus grandes hojas lustrosas y sus largas inflorescencias de flores tubulares muy buscadas por los abejorros. Sus hojas talladas en piedra adornan típicamente los capiteles coríntios.

    La población de peces no cuenta con la salud que debiera, estando sus efectivos muy reducidos por diferentes factores antrópicos pese a la evidente calidad de las aguas y el ecosistema acuático en general. La proporción de las especies piscícolas está un tanto invertida, de modo que en la actualidad es más fácil ver bordallos que bogas o barbos gitanos. Otros habitantes ilustres de la fauna ribereña son la anguila, la nutria, el martín pescador, la garza real o el mirlo acuático. El cacho o bordallo malagueño (Squalius malacitanus) es el menor de los peces del Genal y una especie endémica de algunos ríos de Cádiz y Málaga. Prefiere los tramos altos de los ríos donde a veces llega casi a las propias fuentes de los míos, siendo a menudo el único pez presente, incluso en arroyos de escaso caudal.

    En lo referente a las aves, son las especies forestales y de boques de ribera las protagonistas, pero también las propias de entornos urbanos en el inicio y final de Etapa, como vencejos golondrinas y aviones comunes o los gorriones comunes. En el alcornocal con quejigos y pinos se ven o escuchan los carpinteros (pico picapinos, pito real), zorzales común, charlo y alirrojo, chochín (Troglodytes troglodytes), paloma torcaz, petirrojo, las currucas cabecinegra y capirotada, los mosquiteros (papialbo e ibérico), los páridos (carbonero común, herrerillo común) o los técnicos en la escalad de troncos como el trepador azul o el agateador. Muchos de ellos también están presentes en el río, pero se les unen las lavanderas blanca y cascadeña, los ruiseñores común y bastardo, el torcecuello, el martín pescador, o la oropéndola en verano. El chochín es localmente llamado cerrapuño en el Genal, debido a su diminuto tamaño. De colores discretos, su canto es muy potente y melodioso y su nido inconfundible por su forma esférica, generalmente construido en algún talud o pared y construido principalmente de musgo.

    Pese a todos estos valores, no hemos sido capaces de brindar al valle del Genal una protección integral, de modo que a día de hoy sólo permanece incluido dentro de la Red Natura 2000 y ha sido declarado Lugar de Interés Comunitario por la Unión Europea pero no encuentra su figura conservacionista autonómica.

    En torno al río Genal a su paso por La Escribana, se encuentra una de las mayores joyas entomológicas de Málaga, la libélula Macromia splendens. Según la normativa, esta especie se encuentra En Peligro de extinción, tanto en Andalucía como en España. En Málaga sólo está presente en ríos y arroyos poco alterados de la mitad occidental. Se encuentra muy localizada y presenta poblaciones con baja densidad poblacional. Además de su estatus de conservación y su escasez, destaca por su belleza y elegancia: ojos verdes, tórax verdoso metalizado con bandas amarillas y abdomen negro con marcas amarillas; Se posa verticalmente, sobre los árboles y arbustos de la ribera y adquiere una pose muy característica, arqueando el cuerpo hacia atrás como si estuviese “sacando pecho”.

  • Los ríos y el agua

    La tónica común de los cursos fluviales que afluyen al Genal desde las lomas de la margen derecha es su corto recorrido y que todos comiencen en las inmediaciones de los pueblos. Ocurre así con el de Benajamuz al principio, el de Algatocín en medio y el de los Infiernillos al final, todos ellos valles muy hondos separando un pueblo de su vecino en la ladera.

    Aunque hay un curso fluvial por la parte izquierda que repite esta regla, Arroyo Hondo, la presencia de Sierra Bermeja con sus elevadas cotas cambia este panorama completamente. Así, tanto el Monardilla como el Almárchal comienzan mucho más arriba de los núcleos urbanos, son por tanto más largos, y tienen caudales de mayor importancia. De hecho ambos tienen poblaciones de peces estables y son llamados ríos por los lugareños. En el caso del Almárchal, además, se da la circunstancia de que nace en el pinsapar del Paraje Natural de los Reales de Sierra Bermeja.

    En cualquier caso, la dinámica hídrica de ríos y arroyos en el Genal difiere enormemente de su hermano Guadiaro porque en este valle dominan esquistos y pizarras. No hay manantiales tan exuberantes sino que los caudales suelen ser más modestos y surgir de numerosas fuentes. El drenaje con las lluvias es más instantáneo al verse dificultada la infiltración, sobre todo con respecto a las sierras calizas circundantes, que drenan hacia el Valle del Guadiaro principalmente.

    Pese a lo que pudiera parecer, en numerosas ocasiones el agua para el riego de los huertos ribereños procede muchas veces de los afluentes en lugar del propio río, más difícil de manejar hidráulicamente. Así, tanto el Almárchal como el Monardilla cuentan con numerosas acequias y tomas de agua para consumo.

    No obstante, en las cercanías de la Venta San Juan hay dos azudes muy populares entre GR - 249 Gran Senda de Málaga los bañistas, el del Charco Picado y el de la Tomilla, y se ven algunos más antes de la Escribana. En verano, los baños en las pozas naturales o recrecidas cada año para potenciar el embalse de agua ha sido y es una práctica habitual en los pueblos cercanos, que tienen en el río una de sus zonas de esparcimiento preferido.

    El Charco situado en el Prado de la Escribana es un Abrevadero para las Vías Pecuarias que eligieron este lugar en la desembocadura del Almáchar para cruzar al otro lado y continuar viaje hasta la Costa del Sol.

    Los Molinos en cuanto a los Molinos, tanto para la molienda de cereal como la de aceitunas, el caudal debía ser más importante y constante que para el riego, y por ello se acudía normalmente al Genal. Uno de los más curiosos se deja abajo en la zona del Arabí, el Molino de Enmedio o de Tomás. Este molino consta de dos partes bien diferenciadas, una que se dedicaba a la producción de aceite y otra a la de harina.

    En la fachada se aprecia una pintura mural a la almagra, con el emblema de un calvario, e inscripción conmemorativa de la puesta en marcha del molino en 1755.

    Muy cerca aguas arriba, y accesible mediante una vereda que se escinde de la del GR justo antes de llegar a El Arabí, está uno de los pocos molinos con un nivel de restauración aceptable (por haberlo adecuado para algunas filmaciones), y de ahí que se nombre pese a estar también fuera de la ruta. Se trata del Molino de Almenta, de Piña o de la Máquina Quemada. Está en el Camino de Jubrique y al lado del nacimiento del Charco Esteban.

    A la molturación del cereal se destinaba la fuerza motriz del agua en el Molino del Álamo, con dos paradas o piedras y restaurado también como vivienda rural. Hay una piedra de molino al lado de la construcción con una inscripción de una fundición londinense que fabricó piezas metalúrgicas para estos ingenios a principios del siglo XIX. Está entre la Venta San Juan y el Camping del mismo nombre.

    También harinero es el Molino de los Cipreses, ubicado en un meandro del río Genal en una amplia vega frente a la Huerta de Juan Ruiz. Es fácil de localizar desde el sendero porque hay un poste de mampostería en el carril al lado del Genal, después de pasar el Monardilla, que era el anclaje para una cuna que hacía posible cruzar el río. Actualmente hay un puente de fortuna con el mismo fin.

    El Molino del Chairo recogía el agua mediante una acequia desde el río Almárchal. Se encuentra muy próximo al Prado de la Escribana y al Cordel de la Umbría al río Genal.

  • Fauna

    Aves

    En esta etapa tenemos la posibilidad de agudizar el sentido del oído para enriquecer nuestros contactos con las aves. Aunque podremos observar directamente a una variada muestra de especies típicamente forestales, como por ejemplo rapaces, carpinteros y numerosos paseriformes, hay un número nada desdeñable de aves propias de éstos medios que serán fáciles de oír y muy difíciles de observar. También es frecuente que, incluso teniendo al ejemplar destino de nuestra mirada a pocos metros de distancia, haya siempre una rama que se interponga entre el ave y nuestros prismáticos. El recorrido que se hace junto al mismo cauce nos dará pie a familiarizarnos con la comunidad de aves que vive en contacto directo con el agua.

    Especies Singulares

    Las especies forestales son las protagonistas de la etapa, a las que hay que sumar las propias de entornos urbanos en el inicio y final de la misma, y aquellas típicas de riberas y ríos. En los primeros y últimos pasos del recorrido serán gorriones comunes, vencejos y golondrinas y aviones comunes las que nos recuerden la presencia de casas habitadas. Conforme comencemos a andar y aparezcan los primeros árboles, aumentará la probabilidad de ver pico picapinos, pito real, paloma torcaz, tórtola común, chochín, petirrojo, los zorzales común, charlo y alirrojo, el mirlo común, las currucas capirotada y cabecinegra, los mosquiteros papialbo e ibérico, zarcero común, carbonero común, herrerillo común, trepador azul, agateador, pinzón vulgar, jilguero, verderón, verdecillo, picogordo y escribano soteño.

    Ya en el cauce del río podremos ver y/o escuchar andarríos chico, torcecuello, martín pescador, lavanderas blanca y cascadeña, ruiseñor común, ruiseñor bastardo, carricero común vinculado a los pocos espacios abiertos con cañavera, y oropéndola en las partes altas de los árboles de mayor envergadura, entre otras. Ligados a las construcciones que encontramos por el camino podrán aparecer cernícalo vulgar, mochuelo, golondrina dáurica y roquero solitario.

    La comunidad de aves rapaces es de gran interés ya que pueden observarse tanto aquellas propiamente forestales (culebrera europea, águila calzada, ratonero común, azor y gavilán), como las ligadas a los cantiles rocosos que presiden el valle, desde sierra Crestellina y el hacho de Gaucín, hasta los cortados de Benadalid (especies como el buitre leonado, el águila perdicera y el halcón peregrino son relativamente frecuentes si prestamos atención al cielo).

    Si hacemos algún tramo de nuestro recorrido con las primeras o las últimas luces del día podremos, además, disfrutar del canto de especies crepusculares como el búho real, autillo, cárabo y chotacabras pardo.

    Si desea más información sobre esta etapa (localización, fenología o valores naturales), pinche aquí.