Itinerario
En el primer tramo existen unos balates por donde tendremos que discurrir con precaución. A la altura de la antigua venta de Santo Domingo, cruzaremos la carretera A-369 (Ronda-Gaucín) con suma precaución, al igual que al llegar tanto a Benadalid como a Atajate. Durante un trecho de un kilómetro, entre la desvencijada venta San Isidoro y la entrada a la finca Yuncar, andaremos por detrás del quitamiedos. El vado del río Audalázar, con caudal todo el año, no plantea inconveniente alguno, salvo en momentos de fuerte crecida. Como en etapas anteriores, atravesaremos algunas angarillas entre fincas y respetaremos los frutos y cultivos de las diferentes explotaciones agrarias. En un principio, la ruta coincide con el GR 249 (tramo de Siete Pilas a Benalauría) y con el PR-A 237 (Cañada del Real Tesoro-Benalauría). Los trayectos Benadalid-Atajate y Atajate-Alpandeire se solapan con los senderos homologados PR-A 235 y 229 respectivamente.
Resumen
El elemento geográfico más destacado en esta etapa es el alargado lomo interfluvial Genal-Guadiaro, por cuya ladera de levante corre el GR 141, superpuesto a la antiquísima Vereda del Camino de Ronda, histórica conexión de la comarca serrana con el Campo de Gibraltar. Transitada por célebres viajeros y escritores, en especial en el siglo XIX, hoy una asociación (Aruviro) está trabajando para darla a conocer como Ruta de los Viajeros Románticos. El paisaje circundante desvela a grandes rasgos tres espacios bien distintos: el de calizas y dolomías suscrito a la orla montañosa que cierra el valle por el oeste y el norte, caracterizado por el color grisáceo de las rocas y deforestado por la acción humana (carboneo, pastoreo, talas, incendios, etc.); el del propio valle, constituido por rocas metamórficas (pizarras, gneis, esquistos, cuarcitas, filitas, etc.), donde prospera un magnífico bosque de quercíneas y, por último, al este, la peculiar Sierra Bermeja, refugio de pinos resineros y radiatas, y también del pinsapo y de numerosos endemismos botánicos. La depresión del Guadiaro sólo deja entrever el Peñón de Gibraltar, y también las costas africanas, por el sur.
Entre la venta San Isidoro y Atajate, el trazado discurre por la cuerda que separa nuestros dos valles protagonistas, permitiendo avistar al oeste uno de los más notables paisajes kársticos del confín oriental del Parque Natural Sierra de Grazalema, el llamado genéricamente macizo de Líbar. En el área septentrional siempre tendremos omnipresente la sierra del Oreganal, aislando la meseta rondeña del prolífico Valle del Genal, cuyas principales manchas de castañar descubriremos en lontananza, en las laderas de los montes que circundan Faraján, Júzcar, Cartajima, Parauta, Igualeja y Pujerra. Una vez en Atajate, abandonaremos el camino de Ronda para enfilar la vereda de Alpandeire, atravesando el cerrado valle del Audalázar y uno de los más bellos encinares del alto Genal.